Hablar de puertas cortafuego no es hablar de “cumplir una norma”: es hablar del único elemento que realmente puede detener el avance del fuego cuando todo lo demás falla.
Son la diferencia entre un incidente y una tragedia.
Qué hacen realmente
Una puerta cortafuego certificada:
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Aísla el fuego durante 60, 90 o 120 minutos
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Evita el paso del humo, el verdadero asesino silencioso
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Mantiene rutas de escape libres
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Resiste golpes, presión térmica y deformación
No basta con que se vea robusta: debe contar con certificación real.
Las partes que nadie te cuenta
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Núcleo ignífugo: donde está la “magia” de la resistencia.
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Sellos intumescentes: se expanden con el calor y sellan por completo el contorno.
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Cierre automático: sin cierre automático, la puerta no sirve.
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Bisagras certificadas: resisten el peso bajo altas temperaturas.
Dónde deben instalarse sí o sí
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Escaleras de edificios
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Pasillos de evacuación
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Centros médicos
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Cocinas industriales
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Áreas de riesgo eléctrico
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Almacenes
Conclusión
Una puerta cortafuego instalada correctamente salva vidas.
Si un edificio no las tiene o están mal instaladas, está jugando con fuego. Literal.



